La alucinante historia de Rocío y la poesía infantil

poesía infantil

¿Aún no conoces cómo Rocío llegó a ser un genio de la poesía infantil?

Esta es la historia de cómo nuestra pequeña amiga Rocío llegó a ser la mejor en poesía infantil de todo su colegio. Empieza hace no mucho tiempo, tan sólo unas semanas atrás. Era como un día cualquiera y Rocío se divertía jugando en el recreo con sus amigas. Entonces sonó el timbre y volvieron todos corriendo a clase. Rocío se sentó en la mesa del grupo 4, su sitio de siempre en cada clase. Enseguida llegó la profesora Elena, que traía un montón de papeles entre los brazos. “Hoy vamos a aprender sobre poesía infantil” dijo ésta. ¿Poesía infantil? Todos se miraron sorprendidos mientras se encogían de hombros. ¡Nadie sabía qué era una poesía! La profe Elena se dio cuenta enseguida de la inquietud entre los pequeños.

“¡No os preocupéis niños! Gracias al taller de Payasos Dálmatas de hoy aprenderemos qué es la poesía, algunos poemas divertidos y cómo escribir nuestra propia poesía. ¿Estáis todos listos?”. Rocío se sintió muy emocionada y gritó que sí al son de los demás alumnos.

La poesía infantil en clase

“La poesía infantil sirve para expresar cómo nos sentimos o divertir a los demás, por eso me parece buena idea que hoy demos la poesía infantil en clase” explica la profesora. “Podría ser incluso un buen método de risoterapia.” Entonces reparte un poema a cada niño y pide que salga a la pizarra. Rocío lee el suyo en voz baja y se ríe sin querer, así que la profe le ha pedido que lo lea en voz alta ya que parece tan divertido. Este decía:

“Una cosa pegajosa pisé
que al zapato se me adhirió,
con un palo quitarlo intenté,
pero el pringue no se desprendió.
Traté de apartarlo del palo,
pero se me pegó a la mano.
Traté de lavarme la mano:
el pringue se pegó al lavabo.
Le pedí ayuda a mi perro:
el pringue se le pegó al pelo.
El perro se restregó contra el gato:
él también quedó pegado.
Mis amigos vinieron a ayudar
pero sólo se consiguieron pegar.
Ya veis lo peligroso que es
tener algo pegajoso en los pies.”

Todos reían a carcajadas mientras lo leía. Rocío se dio cuenta de que cada palabra final sonaba parecía a la del reglón anterior y que, además, había un punto cada dos frases. Entonces le preguntó Rocío a la profe si toda la poesía para niños era así. La profe Elena, en vez de responderle, le pidió a otro alumno que leyese y comparase ella misma. Así decía:

“El payaso Sinsón
sonrisa no tenía
en su rostro bicolor.

Todas las tardes
los padres
pasaban de largo,
los niños reían buen rato,
y los perros
sacudían el rabo
ante el payaso Sinsón.

Pero Sinsón no comprendía
por qué nadie quería
ser parte de su función.”

Rocío vio la diferencia enseguida, pero se sintió algo confundida. ¿Cómo sabía entonces de qué hacer poemas? ¿Qué reglas seguía la poesía infantil?

Pasos para aprender a escribir poesía infantil

Después de haber leído todos los poemas, la profesora Elena les enseñó algunos pasos para aprender a escribir poesía infantil de forma fácil y divertida. Escribió en la pizarra:

  1. Elegir un tema o una idea que nos guste y nos inspire.
  2. Las palabras del final de la frase deben rimar, es decir, tener las mismas vocales (como perro y pelo) o acabar en la misma sílaba (padres y tardes. Las rimas pueden ser entre dos renglones seguidos o alternando, las frases 1 y 3 una rima y las frases 2 y 4 otra.
  3. Utilizar mucho adjetivos y descubre palabras nuevas.
  4. Escribir de forma fluido, ¡no a trozos como los robots!
  5. Que no sean muy largos para que no se conviertan en poesía infantil aburrida.

Originalidad en la poesía infantil

Rocío tomó apuntes de todos los pasos y pensó que necesitaba mucha originalidad en la poesía infantil, tal y como le habían enseñado en el taller del día anterior. ¡Escribiría su propio poema y no copiaría nada de nadie!

Después de mucho pensar, encontró el tema perfecto: ¡los pollitos! Eran tan suaves y graciosos que inspiraban mucho a Rocío. Empezó a escribir, pidiendo ayuda a la profe a ratitos e intentando que fuese divertido. Un poco de gracia, un par de rimas… ¡y listo! Así decía:

UN POLLITO AMARILLO

Puso la gallina

un huevo chiquitito

y nació un pollito

todo amarillito.

Todos quedaron entusiasmados y fascinados con lo divertido que era. Sin duda, ¡era el más divertido de toda la clase!

Originalidad en la poesía infantil

¿Os ha gustado la experiencia de nuestra amiga Rocío? Esperamos que esta historia de Payasos Dálmatas os haya ayudado a aprender cómo escribir poesía infantil de forma fácil y divertida. ¿A qué esperáis para convertiros en grandes poetas?

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